28 diciembre

El 28 de diciembre me ha perseguido como una broma de la vida, y es que hoy se gastan bromas. Los santos inocentes.

Un 28 de diciembre se murió mi bisabuela.

Un 28 de diciembre conocí a la petarda.

Hoy, 28 de diciembre tengo que trabajar 8 horas cuando tengo un contrato de 6.

Está claro, éste día de año es una puta mierda. jejejejeje

 

2ª  Parte:

El día estaba metido en agua, hacía frío. Me levanto, como rápido, tan rápido que no me puedo terminar la comida. Me ducho en menos de 5 minutos, salgo pitando a coger el coche. Me libro del atasco. Saco el paraguas, meto el pie en todos los charcos de Sevilla. Cuando llego al curro, a menos diez minutos, tengo los calcetines como si me los hubiera puesto recién sacado de la lavadora. Abro todos los programas en menos de tres minutos (tiempo record) me voy a logar en el teléfono y… son las 15.00 horas. Le pregunto al deal lado “¿son las tres de verdad?” a lo que el colega me contesta que sí con la cabeza porque estaba hablando con un cliente.

Mierda, mierda, mierda, mierda. He llegado una hora antes al curro, su puta madre, todo para nada. Y ahí estoy, una hora antes en el puto curro, una hora antes. Sin nada que hacer.

8 Horas de trabajo:

Hoy he ido arregladillo otra vez. Mierda. Y se me viene la vieja pelleja y se me pone el oído, a gritarme, porque no es más burra porque no nació más al centro del pueblo “zzzzziiiiientate bien”. Dios. A veces me pregunto cómo me sentiría yo si fuese responsable de que un trabajador tuviera un buen o un mal día. Cuando ésta tía se acerca, siempre es un mal día. Hoy no iba a ser menos. ¡Es 28 de diciembre!.

Llamadas de gilipollas a mogollón. Y al final del día, lo mejor. Una cerveza con unos colegas que no dejan de contar sus historias y Anna. Siempre eres un rayito de sol en un día nublado y lluvioso.

Y todo mejoró cuando llegó las 00:00 horas. Día nuevo.

Decisión, consecuencia.

Como decía Conrad, el malo muy malo de Day Break, en toda vida hay una decisión y una consecuencia. Durante mucho tiempo me han pasado cosas en el curro, un día podía ser una mierda y otro un día normal.

Hoy he ido más arreglado de lo normal al curro pues pensaba que iba a tomar algo después del curro (antes era muy normal ahora es muy raro) y me he dado cuenta que cierta coordinadora de cierta edad está muchos más simpática cuando me arreglo e incluso coquetea… cuando no voy arreglado me tiene encañonado a ver si cometo un error.

Decisión-Consecuencia:

Si he de elegir prefiero tener un día de mierda.

Eres mala, hasta con tu propio corazón

Como dice la canción de “Navajita plateá”, mala hasta con tu propio corazón. Después de tantos años viéndonos por la cam, tú tan lejos, en el culo del mundo, das a conocer tu verdadera cara. Y yo, que vengo de vuelta de la vida, porque cuando tú vas a comer yo voy a beber, sabía como eras, entre otras cosas he ido observando cada una de las acciones, cada una de las palabras que ibas mostrando a través  de internet.

Sabía que no eras trigo limpio, pero después de lo de anoche, por esa falta de educación, de postura, de saber estar, de aceptar las cosas tal y como son. Y también te digo esto para que sepas que yo, nunca te he mentido, pues nunca he tenido nada que ocultar.

Por cierto, no me gusta pensar en alguien que ya no deseo, y como la que estaba a mi lado te da 100 vuelta como: Persona, inteligencia, saber estar, educación, físicamente… y podía seguir así hasta que la página no me deje escribir más, pues no tengo que mirar atrás porque no lo necesito.

Y como decís en el otro lado del océano, en el culo del mundo donde NO sobéis hacer la O con un canuto. “Que te vaya bonito”

Navidad y papá Nöel… mamá tampoco.

Bueno, un año más he hecho de Papá Nöel. Éste año estaba muy cargado de regalitos. Éste año me he mojado un poco, pero ha merecido la pena. Los peques estaban ya nerviosos y viendo que la lluvia se estaba acercando decidimos darles los regalos antes.

No lo hicimos como todos los años cerca de un olivar oscuro, no. Lo hicimos dentro de la casa, y para que no me reconocieran pues apagamos las luces y con la luz de la chimenea pues se los di.

Fue una odisea poderme vestir, porque cogí un cojín muy grande para ponérmelo en la barriga y el cinturón no me daba la vuelta, cuando lo forcé un poco se partió, así que me puse un hilillo del campo de color ocre. Las barbas eran nuevas y olía a plástico y se me metían los pelos en la boca. Así salí corriendo hacia la casa y los regalos en las manos diciendo el típico “Jooo, joooo, jooooo”. Los dos críos aparecieron serios, impaciente pero temerosos, nunca se han fiado de nadie vestido de rojo que van dejando regalos por la cara. Aún me acuerdo el primer año que me vestí con Carmen que no se quería ni acercar. Sebastián este año le ha pasado lo mismo. Me puse los regalos entre la cara y ellos para que no me pudieran reconocer, me dieron un beso cada uno y me dieron dos mantecados. Me fui pitando a cambiarme. Cuando volví ya los tenían todos abiertos. Carmen me dijo que dónde había estado, que Papá Nöel había llegado, soltado los regalos y se había ido. Yo le dije que había ido a cerrar la cancela de hierro y que me lo había perdido otro año más. Me contó una cosa Carmen muy curiosa: –Tito, Papá Nöel tiene una gomilla “zujetando” las barbas.- Me lo dijo con cara extraña, como pensativa, a lo que le respondí que eso era un pinganillo que tenía en la oreja para comunicarse con los renos y los enanos. Se quedó conforme, por lo menos éste año… el año que viene lo mismo ya se da cuenta de todo. Aún me acuerdo el año que quería que apagáramos el fuego de la chimenea porque decía que Papá Nöel se iba a quemar el culo y no le iba a dejar los regalos… ¡uf!, qué perra cogió con eso.

Un año más, todos juntos, que es lo importante.

Tranforme Optimus prime y un desepticon: 20€

Camión retroexcavadora: 10€

Puzle de Caillou: 10 €

Muñeca de la infanta Leonor, con carro y cuna e incontables cosas: X €

Ver a mis sobrinos con esas caras de ilusión una vez al año: NO TIENE PRECIO.

Para todo los demás buscar otro trabajo más por las mañanas porque llora mi tarjeta BBVA, jejejeje.

Feliz navidad a todos mis lectores/as, que no son muchos, pero los que son valen mucho.

Noche de lluvia en mi coche.

Llueve en la ciudad, es de noche. Voy conduciendo mi coche, en la radio, Amaral, canción “te necesito”. – Esa era nuestra canción- pensé con mirada perdida. En el parabrisas las gotas de aguas se amontonan y se mezclan como si un cubo de agua se hubiera esparcido por el cristal, y una barrida de el limpiaparabrisas lo pone todo en orden, en su sitio… si fuera todo tan fácil como eso.

Me resultó la melodía lejana, como si hubieran pasado mil años, y de pronto te busqué dentro de mí asustado, creyéndote perdida para siempre, pérdida de lo que sentía por ti. Y es que aunque no estuviéramos juntos, hablar de ti, sentir el amor que por ti moría, me daba la vida y era como estar juntos. Y la imagen de tus ojos castaños, de párpados de pintura azul, de labios gruesos, de tu olor… tu olor, embriagador donde los haya, ya no lo recuerdo, muy a mi pesar. No recuerdo tus besos, no recuerdo tus caricias, no recuerdo tu voz. Es lo malo de tener mala memoria, que lo olvido todo, y cuando quería olvidar no podía, siempre te recordaba.

Ahora, en esta noche lluviosa, donde la radio intenta castigarme sin conseguirlo, me siento libre sin ti.

Una noche, también conduciendo, pensaba en cuando volviese contigo. En cuando eso ocurriera, habrías cambiado, que ya no tendríamos esas peleas (siempre por tu parte, pues yo con un beso, una sonrisa, una caricia se me pasaba todo, así de tonto era) y me di cuenta de que eso nunca pasaría, que tú nunca volverías y si lo hicieras, lo peor es que tú nunca cambiarías. Y fue entonces, cuando abrí los ojos, y me percaté de que no era libre, y no sé porqué me vino la palabra “freedom”. No era libre. Era como un pájaro encerrado en una jaula imaginaria, triste, desolado, desilusionado, sin libertad. Respiré hondo y dejé escapar toda esa tensión, ese vapor que estaba en el pecho, y con eso te fuiste de mi interior, para no volver más.

Esta noche, al escuchar la canción no estuvo conmigo la melancolía de no tenerte, la tristeza. Fue una canción más. El semáforo se puso verde. Metí primera y me olvidé de ti al cambiar de canción. Como si uno olvidara algo cotidiano que no tiene importancia. Sin querer forzarlo, sin querer quererlo. Se fue.

Días de caza, jueves, sábado, domingo(17,19,20 diciembre)

El jueves me iba a ir de cacería por la mañana, pero vi sobre las 23:00 horas que había una niebla tan grande que no se veía a tres manzanas. Con lo cual me fui con los colegas de trabajo a tomar unas birras.

A la mañana siguiente me desperté sobre las 12, me levanté, y me fui de cacería. Llegué al coto. Vino conmigo una amiga. Por eso llegué algo más tarde de lo planeado. Pensé que llegaba muy tarde para tirar los pájaros buenos y que ya habían pasado, no fue así y al final maté 6 en nada de tiempo. Cuando buscaba uno que no sabía muy bien dónde había caído le preguntaba a mi amiga – ¿Lo has visto caer? – a lo que me contesta – No, estaba con los oídos tapado y los ojos cerrados.- Así que no me sirvió de mucha ayuda para buscarlos. Como el monte era un poco empinado para subir, de vez en cuando miraba para atrás y le veía una carita de “me quiero caer muerta 7 veces seguidas antes de dar un paso más”, pero fue buena porque no se movió en el puesto, cosa muy importante, porque los pájaros tienen buena vista y cuando ve algo raro se dan media vuelta. Además me hizo un bocata de chorizo. Ummm.

Viernes por la noche: Al salir del trabajo y decidido a irme al coto, fui a casa a recoger las cosas y cambiarme de ropa. Una vez en la carretera empezó a llover progresivamente más fuerte hasta que la visibilidad por la noche y el agua era casi nula. Llegué a reducir la velocidad a 70 km/h. Quité la radio para escuchar la lluvia caer, siempre me gusta hacer eso cuando voy solo en el coche. Observé que las gotas eran muy blancas, saqué la mano y me di cuenta que estaba granizando, se llevó así la mayor parte del camino.

Llegué y me comí el bocata que me hice en casa y me acosté.

A la mañana siguiente hacía frío. No desayuné, pero cogí una naranja por si me entraba hambre a media mañana. No sabía en qué puesto me iba a poner, al final opté en ponerme en el puesto más alto del coto, donde hay que subir un trecho de unos 20 minutos, y no es que sea muy largo el monte, es que la cuesta es tan empinada que los pasos que se dan son cortos, el peso de la escopeta, el peso del zurrón con los cartuchos y el banquito y el chaleco de caza y la ropa que me forra como una cebolla casi hace imposible dar 10 pasos seguidos sin parar a recuperar el aliento.

Me puse en el puesto con calor a pesar del frío, me quité el primer abrigo y el pasamontaña, pronto me lo tuve que poner de nuevo. Los primeros pájaros pasaron altos, los fallé, tuve que afinar la puntería. Maté el primero, se me quedó enganchado en un árbol, un escalofrío me recorrió el cuerpo, aún me acuerdo cuando estuve buscando un zorzal en un árbol toda la mañana, pero ésta vez estuve unos ocho minutos alrededor de un árbol. Lo vi muerto en la copa de un olivo. Empecé a tirar piedras, a la tercera cayó un poco y cogiendo otra rama le di tirones y al final lo pude cobrar.

Maté otro más que se me volvió a quedar enganchado, fui corriendo, estuve dando vueltas alrededor del árbol mirando para arriba, al darle unas 5 ó 6 escuché un “piiii”  miré para mis pies y había pisado el pájaro que aún estaba vivo. Cuando llegué al puesto me pasó otro por la derecha, cuesta arriba, le di. Vi la caída, pero cuando llegué al sitio no lo encontré, me pasó otro y lo tiré, lo herí. Fui a buscarlo, cuando el pájaro vio que me acercaba, empezó a correr hacia un muro de piedras que separan las fincas, le pegué otro tiro, pero la maleza se comió el tiro. Sólo me quedaba un cartucho. El zorzal salió volando para abajo y le disparé. No le di. Fui a buscarlo corriendo para ver si lo podía coger a la carrera, pero sorpresa para mí, le había dado, estaba muerto. Fui a buscar el anterior y buscando ese maté otro. Al final lo encontré un poco más arriba de donde lo buscaba. Poco tiempo después maté otro, se me quedó enganchado en otro árbol. Pensé que era el día de los pájaros enganchados. Al final maté 11. No quiero cerrar la mañana del sábado sin reseñar que maté otro más, cayó al lado de mi puesto. Estaba muerto, pero cayó en medio de un zarzal, vi las plumas pero no el zorzal, estuve como media hora buscando. No lo encontré.

Herí uno más, pero no lo encontré al bajar.

Comí al medio día un chorizo pinchado en un palo y asado en la leña de la fogata que hizo mi padre, regado con mi bota de vino y de plato fuerte gambón a la plancha.

A las 3:30 estaba en el puesto. Mi padre había tirado poco por la mañana, así que le dije que se pusiera en el puesto donde yo me pongo normalmente. Yo me puse un poco más abajo. Sólo maté uno, el que me entró en toda la tarde. Mi padre tiró un bando de estorninos, sólo vio el primero, pero detrás venían más. Lo hirió, se dirigió hacia mi puesto, fallé en el primer tiro, en el segundo lo dejé caer.

El día había estado soleado, sin nubes. Sobre las 19:00 horas se hizo de noche, y empezó a soplar un aire frío, fuerte, muy desagradable. Hacía tanto frío que forrado con toda la ropa que tenía y al lado de la candela y no entraba en calor.

Cuando me metí en el saco de dormir me eché una manta militar que parecía no estar ahí del frío que pasé. Mi pasamontañas y la candela dentro del cuartillo, pero no entraba en calor. A las 3:30 me entraron ganas de hacer pis, y salí (ya tenía ganas de mear para salir del saco y salir a la calle) estaba todo despejado, la atmósfera estaba limpia, se veía todas las estrellas de la Vía Láctea, El Cinturón de Orión, La Osa Menor, Marte, la constelación de las Leónidas y un sin fin de estrellas. Hacía un frío del carajo. No me percaté pero el cuervo el sábado voló bajo y se dice que “cuando el cuervo vuelva bajo hace un frío del carajo”.

A la mañana siguiente tomé café con leche para que se me quitara el frío. Decidí ir al puesto de ayer. En el camino hay varias cancelas de hierro que al contacto con las manos casi se me quedaba la piel pegada a los barrotes. Las manos empezaron dolerme como si las hubiera metido en el congelador. Se me pusieron los dedos morados. Hoy en día aprietos los dedos y me duelen quemados el frío. Y los guantes en casa calentitos. Subiendo el monte me di cuenta que había plumas en el suelo, al lado de una zarza, ahí había caído herido el de ayer, y se lo habían comido los zorros.

Una vez en el puesto me di cuenta que la tierra de toda la montaña estaba congelada, había hielo, no nieve, hielo en forma de fideos. Las piedras estaban pegadas al suelo porque el agua de los días anteriores se había congelado y hacía de pegamento entre piedras y tierra. Y la tierra estaba dura, pues el fango estaba congelado. Cuando llegué arriba no tenía calor, no me quité nada como el día anterior y tenía las manos doloridas.

El primer pájaro que maté se fue herido. El segundo cayó detrás del zarzal el cual se me perdió un pájaro el día anterior. Fui a buscarlo, me salté valla de piedras y pinchos. Estuve buscando como una media hora, pero no lo encontré. Una vez en el puesto maté otro, que cayó al lado. Maté otro que cayó donde se me perdió el anterior, no fui a buscarlo, pero fue a revisar a ver si encontraba el primero. Después de muchas vueltas vi las plumas en el suelo y una gota de sangre, mucha para ser un pájaro, seguí el reguero de plumas hacia el interior de la valla de piedras y vi que se adentraba al centro del zarzal. Lo di por perdido.

Al final de la mañana maté 4. Bajando del monte me paré al lado de una encina para coger bellotas. Sobre la una del medio día estaba comiendo un plato de garbanzos. Me dormí la siesta, mi padre me despertó para ir de caza, pero pasaba de levantarme. Había pasado mala noche. Él se fue, pero yo me quedé acostado. Media hora después fui a una llanura en busca de perdices y una liebre que anda por ahí. No salieron, al final no maté nada, pues nada me entró a tiro. Me fui a Sevilla temprano, salí del coto sobre las 17:00 horas que es más o menos cuando entra el pájaro en esa parte pues tenía que ir a llevar a mis sobrinos al pueblo.

Cuando llegué a mi casa me di cuenta de tres cosas: Que olía a humo como nunca antes. Que tenía las barbas de papá pitufo y que tenía un casco por pelos de lo largo que lo tengo.

La naranja no me la llegué a comer, aún está en el bolsillo del chaleco de los cartuchos.

Política de oposición

Hoy escucho en la radio, tenéis suerte que no la escuche más, que el señor Mariano Rajoy, dice no hacer nada, que ve las manzanas caer del manzano, que lo único que hace es ver como el gobierno se tambalea. Palabras dichas por el mismo señor Mariano.

º Eso es una arma de doble filo porque si la sociedad ve que es un inepto para gobernar o para hacer algo a la hora de gobernar, nunca va a salir de presidente.

º Aún falta dos años para unas nuevas elecciones. La crisis está remitiendo, lo peor ha pasado. Como el gobierno haga un movimiento de fichas en el ámbito laboral y la economía suba y la cosa le vaya bien, las personas no le van a votar. Es más, posible que tenga usted que poner las barbas a remojar, porque la destitución por parte del pp María Aznar sería fulminante. Como aunque se haya ido, sigue mandando.

º Me parece muy feo por su parte que diga que se dedica a mirar las manzanas caer, porque a eso le llamo incapacidad, o ser una persona inepta, y muchos calificativos más. Porque le he visto por todas las cadenas de tv decir que eso no está bien, que el paro es muy alto, que los militares en el “Alakrana” hicieron mal, que si el gobierno no hace nada en tal… pero pienso que se debe criticar menos y aportar no más, sino alguna alternativa. Por lo menos, el gobierno hace algo, bien o mal, pero con usted, ¿qué nos quedaría? ver como no haría nada en todas las situaciones. No, no quiero eso en mi presidente. Yo nunca fui partidario de José María Aznar, es más, pienso que fue un presidente desastroso, con una política que rozaba la dictadura por su forma de actuar, pero por lo menos hacía algo. No, no lo veo como presidente. Sólo como criticón de programa de tertulia.

Incapaz.

Incapaz:

1. adj. Que no tiene capacidad o aptitud para algo.

2. adj. Falto de talento.

3. adj. Que no es capaz, por su naturaleza o por decisión de su voluntad. Ella es incapaz de mentir.

4. adj. Der. Que no tiene cumplida personalidad para actos civiles, o que carece de aptitud legal para algo determinado.

Literamente copiado de la R.A.E.

Tema:

Hoy escucho en la radio, en las noticias, un comentario del Señor Arenas que nosotros, los andaluces, no terminaremos la transición española hasta que no cambie de gobierno la autonomía andaluza.

 

1º Señor Javier Arenas, déjeme que le diga algo: Aunque usted no lo crea, el gobierno andaluz está elegido democráticamente por los andaluces. Es cierto que desde que pudimos votar la primera vez, Andalucía siempre ha votado al mismi partido político.

2º Si no ha cambiado es porque usted, es incapaz de llegar al pueblo de forma que tenga una ventaja a la hora de ser elegido.

3º Creo que es un insulto hacia todos los andaluces que diga eso, pues nuestra democracia ha costado muchas vidas en antaño. Me parece un insulto porque parece usted despreciar nuestro voto, ya sea de una índole política u otra diferente porque no le hemos votado a usted.

4º Yo sinceramente creo que ha sido usted incapaz de ganarle democráticamente al señor Chávez. Que el señor Manuel Chávez se ha ido del parlamento andaluz como presidente, y que nunca le ha ganado políticamente nadie.

5º Y último, como decía antes veo que es usted incapaz de llegar a la presidencia andaluza, pienso que es un político falto de talento para esa cometida. Creo que no es capaz, por naturaleza o por decisión de su voluntad. No tiene usted cumplida personalidad para actos civiles, y cuando dice eso le debería quitar la aptitud legal para llegar a la presidencia de Andalucía.

Así que no haga como su partido, criticar, criticar debajo del manzano viendo las manzanas caer, sin hacer nada para que caigan. Aporta algo, o dígale a su partido que aporte algo.

Britanny Murphy

Todos hemos visto a ésta actriz en varias series y películas, entre otras, en 8 millas.

Pues al parecer ha muerto ésta madrugada a los 32 años de edad de un paro cardíaco. Po zi. Ese peaso de cuerpo que se lo van a comer los gusanitos, y no yo.

Bueno, que descanse en paz.

La explicación de la virulencia del presidente de la CEOE

Cuando la crisis nos impactó de lleno al igual que a otros países a causa de un estornudo de USAlo, sindicatos y patronal se sentaron a negociar un nuevo modelo o estatuto para los trabajadores y las empresas, lo cual no está mal. Las empresas piden que el despido sea más barato para defender intereses económicos de la empresa, el sindicato dice que debe de ser más caro para defender al trabajador, total, lo de siempre cuando sindicato y patronal se sientan a negociar. Pero esta vez, la patronal, a la cabeza de Gerardo Díaz Ferrán, quería un despido tan barato que casi era insultante, pedía unas cosas para dejar desamparado al trabajador que casi era de la época dictatorial. Yo comprendo que una empresa no es una ONG, pero la protección del empleo es muy importante para el ser humano que se tiene que levantar a las 5, 6 o 7 de la mañana o para los que se acuestan a las mil como yo (yo no me quejo de acostarme tarde).

Hace poco, creo que fue ayer cuando vi una noticia muy interesante, que decía “Caja Espe, o sea, Caja Madrid expedienta Díaz Ferrán por impago de un préstamo… y los trabajadores de la empresa de Días Ferrán llevan sin cobrar desde hace 10 meses”

¡Taaaacháááááánnnnn!

Claro, ahora comprendo por qué quería tener un despido libre o un despido más barato, no es porque le interesaba un país con una economía más desahogada, o que el país vaya mejor y bla bla bla, no. Era porque quería librarse de los trabajadores para hacer un recorte de presupuesto y así le saliera más barato para poder tener un superávit en vez de déficit. Y Caja Madrid se lo va a papear.

Lo peor de todo es que unos de los avalistas del préstamo que le hizo Caja Espe es mujer y otro más. Ahora tienen un plazo de 15 días para abonar la deuda antes de que se les ejecuten las prendas, entre las que figuran sus bienes personales.

¡¡¡TAAAAAAAACHÁÁÁÁÁÁÁÁNNNNN!!!

Ahora que se sabe lo que se sabe, negocia con los sindicatos va a ser, cómo lo diría, umm… voy a hacer un pequeño diálogo.

Patronal: Hay que bajar los salarios, hay que hacer un despido libre o despido más barato para crear más empleo.

Sindicato: Haciendo eso puedes crear más empleo, pero el mismo que se destruye, con lo cual, al trabajador le creas inseguridad e inestabilidad. Por otra parte, si se despide no quiere decir que se vuelva a contratar. Por cierto, si bajamos el despido o lo ponemos libre, tú podrás beneficiarte por lo que te está pasando con lo del préstamo.

En definitiva: El tío quiere joder a los trabajadores de toda España porque necesita tener beneficio en la empresa para poder pagar un préstamo. ¡Qué fuerte!. Eso en Alemania, o en cualquier otro país es digno de dimisión.