Vivimos en un país de burros

España es un país de burros, no porque haya animalitos de 4 patas y tal, sino burros con dos piernas que se obcecan en cosas que no tienen legitimidad, pero aún van más allá, lo aceptan y tramitan.

Hablo del juicio contra el juez Baltasar Garzón por su supuesta prevaricación a la hora de investigar los crímenes del franquismo.

Y digo burros porque los que presentaron la denuncia fueron los mismo que mataron, que dispararon, que ayudaron al franquismo a implantarse en España, un “sindicato” como ellos mismo se autodenominan Falange Española JONS, o el otro sindicato, también ultra derechista “Manos limpias” (manos limpias de limpieza, y llenas de sangre).

Resulta que Franco se valió del movimiento falange y ultraderechista para movilizar a la población a su favor, ese movimiento que tenía el poder de arrestarte por el mero hecho de estar afiliado y después acusarte de cosas como estar sindicado en UGT, CGT, CNT, y o pertenecer a la juventudes del pueblo.

Ahora tienen miedo, miedo que se descubran lo que verdaderamente son. Tienen miedo que resurja la verdad, ellos saben la miserable calaña a la que pertenecen, pero los jóvenes de hoy en día no tienen ni idea, y no tan jóvenes que no quieren saber por mera incultura, por despreocupación.

Esos “sindicatos” son la acusación al juez Garzón. Y digo yo, ¿tienen legitimidad procesal para eso?, pensando que cuando la falange española te detenía y te acusaban no había juicio, o juicio justo, al final siempre pasaba lo mismo, ley de fugas, fusilamientos, etc…

Digo que España es un país de burros porque en Alemania estuvo al mando otro cabrón como lo fue Franco, cuando la guerra acabó y Alemania se pudo reconstruir, y no hablo de piedras, rechazó, renegó y se avergonzó de ese pasado tan obscuro, pero en España no fue y no es así. España aún alberga ciertos canales pestilentes lleno de odio y pasado, que al amparo de la ley de amnistía caminan tan panchos por las calles tomando el sol, echándole de comer a las palomas, en cualquier asilo recordando batallitas recalcitrantes como nazi fugado a Argentina.

Porque un nazi y un franquita no son cosas diferentes, de echo les unen pensamientos políticos, xenófobos, homofóbicos, misóginos, un gran un largo etcétera.

Diferencias: Un nazi tuvo que exiliarse porque estuvo perseguido por la ley por sus crímenes contra la humanidad y un franquista por el contrario se pudo quedar en España tan tranquilo, sin ser enjuiciado, con orgullo de sus fechorías.

Esos son los que acusan al juez Garzón, y sin embargo, en este país de burros le damos cuerda. 

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